jueves, 7 de noviembre de 2013

En Toda Casa, Un Palacio.

Me preguntan, ¿Qué es para mí una casa o departamento de lujo?
Tal vez, un departamento de lujo debe ser una casa,
una casa debe ser siempre un palacio,
y un palacio, no más que una casa con privilegio.

Privilegio es la vista a la cordillera, o al mar,
o a un grupo de árboles.
el sol que entra en la mañana
por la ventana,
el silencio del barrio que permite el descanso,
o la oscuridad de la noche que deja gozar la noche;
niños que juegan en la calle,
o la cercanía de una plaza, del colegio, o del trabajo.

Privilegio es un espacio generoso lleno de rincones
-que algunos piensan que no sirven para nada-
los cielos altos de las casas antiguas y de los colegios,
por donde uno vaga cuando esta apenado o distraído,
los tablones de madera del piso y de las escaleras,
que crujen con los pasos, o con los cambios de calor,
la lluvia que tararea en las tejuelas de madera,
como dice Neruda, "con su idioma de violín".

Un lujo los espacios luminosos y silenciosos,
casi desnudos de muebles y accesorios,
de algunas obras de arquitectura de la América precolombina,
como las salas exteriores del palacio de Chan-Chan en Perú,
o las salas de juego de pelota de Chichen Itza o de Uxmal, en México,
o la plaza de Chinchero cerca de Cusco, Peru,
o las Plazas de pueblos como Caspana, Toconce o Ayquina, en Chile.

Aunque no se pueda vivir en ellas,
verlas es un placer que invita a soñar con algo mejor,
que tener mas cosas, mas caras, y mas grandes.

Germán del Sol
Noviembre de 2013