sábado, 18 de agosto de 2012

El Parrón y la Alameda.



El Parrón y la Alameda

Un orden en el paisaje chileno

creo que tal vez un parrón
para poder servir como parrón
debe ceñirse a su propia ley,
del modo como 
se suceden casi a la misma distancia
los mismos álamos
a ambos lados del camino
para formar una alameda:
cada uno ligeramente distinto del otro
pero con las mismas hojas
que cuelgan casi sueltas de las ramas
y crean una penumbra continua
interrumpida por rayos de sol que se cuelan
de tanto en tanto por entre la misma luz
filtrada.

No diez, pero tal vez si veinte álamos
alineados a cinco metros uno del otro
a ambos lados del camino,
pueden llevar a la plenitud
de la experiencia de una alameda chilena;
esa es creo,
la precisión poética
que hay que encontrar
para la arquitectura.

Tal vez no se trate de seguir normas
para ordenar la vida,
sino de encontrar esas leyes inefables
que la vida sigue milagrosamente,
para darle un lugar pleno donde detenerse
como un romero tan pasajero
como ella es.


afectuosamente,

German