viernes, 20 de abril de 2007

No Hay Metodo. Se Hace Camino Al Andar.







Hotel Remota en Patagonia, Chile








Trato de enseñarles a mis alumnos a superar la hoja en blanco
tratando de olvidar las ideas conocidas y los prejuicios arraigados,
haciendo los primeros croquis de la obra sin tratar de acertar
y por eso, sin ningún temor a equivocarse.

Les enseño a fracasar contentos,
porque creo que una buena obra de arquitectura,
esta hecha en un 99% de errores,
que se reconocen y se corrigen
si detrás de ella hay un salvaje domado,
que son nuestros egos y nosotros mismos.

Por eso digo que el error es bello.
La arruga es bella si se recibe como un bien inevitable.
Errar significa también vagar sin saber muy hacia donde uno se dirige.
Derrota es el nombre que le dan los marinos
al rumbo apropiado de un barco en la mar,
y Derrotero es el libro que contiene las Derrotas.

Tal vez, no se puede pedir que los primeros pasos sean buenos
para encaminar un buen proyecto.
Porque un buen proyecto no es una suma de pasos correctos,
sino el fruto de una decisión correcta tomada a tiempo en cualquier momento,
a lo mejor en plena crisis del proyecto.
Y que es correcta,
si logra reunir todas las ideas buenas y malas sueltas,
en algo mayor que es el proyecto.

Tal vez, y como dice mi hermano Patricio,
..."no importa tanto que todo sea bueno,
como que sea bueno el todo"...

Y a ese todo se llega, si se llega,
pensando con libertad sin temor a equivocarse
y sin poner a prueba a cada rato el proyecto.

No conozco ningún método para hacer arquitectura,
que no sea lo que Machado llamó tan bellamente
…“se hace camino al andar”.....
y en arquitectura se hace camino,
en la constante prueba y error.

Pruebas que no se hacen al tuntún,
sino con una intención clara,
y dedicàndose al trabajo.

Trato de transmitir mi amor al oficio,
mas que el oficio mismo.
Como dice León Felipe, otro gran poeta español,
“No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos,
cualquiera sirve, cualquiera……. menos un sepulturero

Trato de enseñar a mis alumnos
a detenerse por lo menos cinco horas diarias;
a no confundir lo importante con lo urgente:
en un momento puede ser urgente ir al baño,
pero lo importante sigue ahí pendiente,
y no hay que distraerse,
hasta, como dice Alberto Cruz,
"arrear las vacas hasta al corral".

Es decir, les enseño a estar disponibles
a la hora que sea que se presente el espíritu
que alienta las cosas y les da vida,
que es para mi, lo que persigue la arquitectura:
dar casas, calles y plazas con esa profundidad
que las hace fecundas para la vida,
tal vez porque muestra el esplendor de la condiciòn humana
tal como es, con sus miserias y grandezas.

Para animar a los alumnos de arquitectura
a aventurarse mas allá de las obras conocidas y celebradas en revistas;
quizà haya que transmitirles la confianza absoluta
en que si observan bien
siempre descubriran algo nuevo
entra las mismas cosas de siempre,
y aunque al principio el resultado de su trabajo sea malo
probando y probando se harà cada vez mejor.

Quizà asi cada uno se enamora finalmente de su oficio,
y no està tan fàcilmente dispuesto a hacer cualquier cosa
para ganarse bien la vida,
porque sabe exigirse a si mismo
todo lo que puede dar,
como dicen los futbolistas.

Un abrazo

German del Sol

1 Comments:

Anonymous La sandra said...

usted me sorprende!... me encuentro lejos de Chile tratando de crecer, adquiriendo herramientas para hacer algun día realidad un sueño... y naturalmente tengo miedo a errar, a no avanzar o que los caminos que estoy tomando no sean los que debiera... hoy vivimos en la era del tiempo, el tiempo nos confunde... "lo importante se confunde con lo urgente"... haberme topado hoy con sus escritos me devuelven la confianza, la esperanza... nada es casualidad... pero le agradezco sus palabras que estan abiertas al mundo y a quien las quiera descubrir y aprender de ellas. gracias de nuevo. un abrazo.

6:15 a.m.  

Publicar un comentario

<< Home