miércoles, 26 de agosto de 2015

La Insoportable Fealdad del Rascacielos.

El arquitecto Borja Huidobro, ha llegado de Paris,
y dice el sábado pasado en "Vivienda y Decoración",
que los chilenos estamos más atrasados que “la cresta”.
Y que todos nos creemos arquitectos.

¿Más atrasados que quien?, pensé. Y salí a conocer sus  obras.
Y concluí que a lo mejor es cierto lo que dice.
Si no vinieran gente e influencias de afuera
a modernizarnos como él y otros piensan que nos conviene,
¿y porque no habríamos de creerles?
estaríamos viviendo en una ciudad más anticuada y amable,
con edificios bajos y de fachada continua,
que permiten altas densidades sin paralizar la circulación,
que no tapan demasiado el sol ni las vistas,
construidos de materiales que envejecen bien,
como el ladrillo o el hormigón estucado,
estaríamos viviendo en fin,
en una ciudad más parecida al centro de Paris,
que al de Toronto,
y no soñando con más rascacielos aislados,
que se peleen por ser los más altos
como escribe Sebastián Gray ese día en la misma revista.
Estos edificios transparentes de acero forrados de vidrio,
no tienen secretos que guardar, porque no tiene intimidad,
y exponen a quienes viven o trabajan en ellos
a la vista de los demás,
al sol, a la lluvia, al ruido de la calle,
y por supuesto a la angustia del abismo
de muchos pisos detrás del escritorio,
protegidos solo por unas cortinas finas,
que pretenden devolverle algo de la intimidad perdida,
a esos cuerpos ideales y limpios como refrigeradores,
que hay que pasar permanentemente limpiando.
Pienso que en arquitectura, la innovación por la innovación,
Nos hace olvidar la relación de la arquitectura con su origen,
que es construir lugares donde realmente queramos estar,
y no simplemente para ser vistos
en una imagen atractiva o exitosa.
A mi gusto, Borja Huidobro hizo su mejor obra
asociado con Enrique Brown.
Es el edificio del Consorcio,
que tiene una altura y una relación adecuada con el vecindario.
Su  fachada poniente es una suave curva
con un parrón vertical con plantas
que la protegen del sol y de las vistas,
mientras que al oriente la fachada
es un muro recto sencillo con ventanas.
Y en el interior, hay intimidad.

Un abrazo,


German