jueves, 25 de octubre de 2007

Al Corazon Se Llega Rodeandolo Pacientemente





















Querido German,

Muchos mensajes tuyos, como éste,
me dan la impresión de haberlos estado esperando.
Me resulta tan cierto lo que dices acerca de la arquitectura,
extensible a todo arte y también a la vida:
que la intención está primero.

El "corazón"
-así se decía en los tiempos de Mandandirundirundán-
como oculta morada de las intenciones,
al cual, como dices, nunca se debe llegar directamente,
sino rodeándolo, detalle a detalle, paciente y sigilosamente,
permitiendo que la intención que oculta emerja por sí misma.
Es muy refrescante y tranquilizador oirte decir todas estas cosas.

Jose Manuel Vergara