Thursday, December 21, 2006

Versos en la boca de Juan Manuel Serrat

Entre el infierno y el cielo,
galopando entre tinieblas
de la periferia al centro
del centro a la periferia,
el metro.
Con ojos de sueño
viene cruzando la madrugada,
regresará a medianoche
con el alma fatigada, el metro.

Cargando arriba y abajo
íntimos desconocidos,
amaneceres y ocasos
con dirección al olvido.

Por sus arterias discurre presurosa
la humanidad,
el alimento que engorda la ciudad.

De reojo se miran,
de lejos se tocan,
se huelen, se evitan,
se ignoran, se rozan
y en el traqueteo del vagón hipnótico
cada quien se inventa la suerte del prójimo.

El escritor ve lectores,
el diputado, carnaza,
el mosén ve pecadores,
y yo veo a esa muchacha del metro.

Los carteristas ven primos,
los banqueros ven morosos,
el casero ve inquilinos y la pasma,
sospechosos en el metro.

El general ve soldados,
juanetes, el pedicuro,
la comadrona, pasado,
el enterrador, futuro.

La bella ve que la miran,
y el feo ve que no está solo
en este mundo que viene y va.

La bella se deja mirar
mientras mira la nada
que pasa por la ventanilla.

Distante horizonte de cristal de roca,
ajena y silente flor de mi derrota.

El revisor ve billetes,
el sacamuelas ve dientes,
el carnicero, filetes,
y la ramera, clientes
en el metro.

Los avaros ven mendigos,
los mendigos ven avaros,
los caballeros, señoras,
las señoras, tipos raros
en el metro.

El autor ve personajes,
el zapatero ve pies,
el sombrerero, cabezas,
el peluquero, tupés.

Los médicos ven enfermos,
los camareros, cafés,
yo sólo la veo a ella:
la bella, la bella,
la bella que no me ve...

Juan Manuel Serrat
El Metro
"Versos en la boca"