miércoles, 15 de abril de 2009

Algunas Cosas Que Me Enseñaron Y Me Sirven.


















Hernán Suarez "Movimiento"











Queridos amigos y arquitectos,

Les agradezco mucho la invitación.

Sé que es más difícil escuchar que hablar,
y sobre todo encontrar algún aporte
entre las ideas que les voy a contar.

No vengo a hablar de mis obras,
sino de aquello que me enseñaron,
y que me ha servido para hacerlas.

Creo, que me enseñaron a pensar en abstracto
de una manera ordenada,
más que transmitirme las destrezas u oficios,
que aprendí y perfeccioné con la práctica.

A pensar, y también a hacer caso a los sentimientos,
para comprender lo que en cada momento nos pide la vida.
Y para responder a los cambios,
con las certezas relativas de la arquitectura,
como son el plano horizontal de una plaza,
o la línea recta de un muro.

Tal vez, una característica de la condición humana
es que somos enseñados por otros,
que a su vez han sido enseñados por otros.

Pero también, que somos enseñados sin querer.
Cuando uno es joven quiere aprender fácilmente,
porque no se da cuenta
de que uno sólo conoce aquello
que le opone resistencia.

Tal vez, solo pasando bastante calor
se conoce el frescor del agua
de una buena sombra,
pasando hambre y frío, se conoce el sabor del pan
y la protección de un buen abrigo,
sintiendo soledad, uno se conoce a sí mismo,
y descubre si tiene algún amigo.

El amor y la inteligencia, son la resistencia
que la vida pone a la indiferencia.

Tal vez, sólo dibujando y dibujando,
muchas horas sin parar,
probando y probando soluciones favorables
y siempre orientadas a la idea central del proyecto,
sin temor a equivocarse,
pero sin apegarse tampoco a antiguos aciertos,
solo así uno vence la inercia de la hoja en blanco,
y se inicia el camino que es el proyecto.

Todo lo que pasa después son las consecuencias
de empezar errando,
para luego corregir y corregir
hasta lograr reunir las ideas,
en algo mayor que es el todo de un proyecto,
como quien rodea sus vacas
y las lleva hasta el corral.

Quizá, los poetas que he leído,
y que yo digo a mis alumnos que son mis amigos,
me enseñaron a estar abierto a trabajar,
con todo lo bueno que haya disponible.
Sin echar de menos lo que falta.

Y a ver oportunidades, donde otros ven obstáculos.
…“Tomaré agua si me ofrecen agua,
Tomaré vino, si me ofrecen vino”…,
dice el poeta chileno Jorge Teillier.

Tal vez no fue la escuela sino mi abuela,
como le llamo no sólo a mi abuela
sino a lo que me queda rondando,
de lo que dicen las personas que conozco,
los libros que leí,
o la Barcelona en la que viví.
Todas las que me expusieron a la belleza,
de las personas y las cosas tal como son.
Y me mostraron también que si uno las mira con afecto,
las ve no sólo como son, sino también como no son.

La belleza de Barcelona o Nueva York,
aparece en el afecto de sus habitantes.

A mirar se aprende, mirando.
Pero primero alguien tiene que mostrarle
los hecho humanos y las cosas,
con su nombre preciso
que las separa unas de otras y las saca
del conjunto inefable que es la ignorancia.


Mirando los objetos de la cultura material,
las costumbres y los ritos
de casi todos los pueblos que conozco,
aprendí que el hombre y la mujer buscan un más allá,
que trascienda el puro sobrevivir.

Tradición no es sólo cuidar los objetos
y los ritos de nuestros pueblos,
sino cuidar de que el trabajo se haga ahora
con el mismo el fervor de antes.

Tradición es cuidar el espíritu con que están hechas,
y no la pura apariencia de las cosas.
En Chile es tradición hacer mucho con poco
con más ingenio que medios.
Eso diría yo que es el espíritu de la arquitectura
sostenible, verde, o ecológica.

Es nuestra tradición negociar y adaptarse
para sobrevivir a los cambios,
lo que ahora llamaríamos resiliencia,
o no contentarse nunca con el mínimo,
y buscar siempre algo más
que lo indispensable para sobrevivir,
que revele la dignidad de la existencia.

La tradición nos enseña,
que el arte transforma el barro que recibe
en oro que da.

La cultura americana hace soñar por ejemplo,
y aunque uno no llegue nunca a serlo,
con tejedores que siempre aciertan el color de la hilada,
con alfareros que celebran la vida en cada pieza que hacen;
con hortelanos que se distribuyen sin pelear el agua,
con las manos pacientes de artesanos,
con albañiles de paredes arrugadas
que reciben el polvo como un regalo,
o con constructores de penumbras donde la vista descansa,
entre sombras luminosas y vibrantes;
con poner bancos asoleados en el patio para el frío del invierno,
o construir plazas vacías separadas por muros temblorosos de barro,
del resto de las cosas, naturales e inertes.

Un profesor nos dijo una vez, que no hay nada que inventar.
Que en arquitectura todo está inventado.
Tal vez, así aprendimos a no buscar la permanente innovación,
sino a volver atrás a los orígenes tanto como se pueda,
para hacer las cosas de nuevo un poco mejor.

Aprendimos a no ser creadores
sino descubridores de un arte
que está oculto u olvidado,
en la cultura de cada lugar
que se podría llamar el país,
y en su relación con la naturaleza.
Conjunto que llamaría paisaje.
Y que de buenas a primeras no se ve,
porque la buena arquitectura es invisible,
no está en la forma, sino en el contenido,
que sugiere lo que no vemos ni podemos nombrar,
las cosas queridas u olvidadas,
los sueños posibles e imposibles,
las cosas imaginadas o temidas.
Es el lugar al que miramos con esperanza
cuando estamos distraídos o apenados.

Sugerencias que pueden llenar el cubo vacío,
que refleja la existencia actual.

Hacer que allí aparezcan,
el misterio que existe y que no se ve,
las cosas importantes de la vida, por ejemplo,
el silencio no interrumpido,
el canto de pájaros al amanecer,
un ambiente dedicado al trabajo,
a la oración recogida;el frío de una sombra,
los pasos, o la voz,
de las personas que uno quiere...

Después de aprender a maravillarse con estas cosas,
uno puede tratar de hacer lo mismo de nuevo, y de otro modo.
Verá gracia en la forma imprecisa de las construcciones precarias.
Y tal vez, entenderá que todo lo que parece frágil e inconcluso,
esta abierto y llena de potencial para ser fecundado
por lo que la vida trae con el tiempo, y los cambios.

Podríamos haber recibido un mundo urbanizado,
con calles plazas y casas.
Pero el creador dejó su obra inconclusa,
para que los hombres y mujeres la termináramos entre todos.
Para que cultiváramos la tierra,
que es lo más propio de la condición humana.

La arquitectura es cultural porque cultiva,
es decir transforma la naturaleza,
que no tiene un fin en si misma,
como creen algunos fundamentalistas de la ecología,
en un lugar fecundo para vivir.

Paraíso, en griego significa, jardín plantado.
Quizá, la buena arquitectura no requiere que todo sea bueno.
Me enseñaron a darle a cada obra un privilegio.
A jugarme en lo que en cada caso importa más,
y a confiar en que los demás harán el resto.

Aprendí también, que la arquitectura
no debe confundir nunca lo importante con lo urgente:
es urgente hacer casas,
pero lo importante es que para cada uno,
su casa sea un palacio de esperanzas.

La buena arquitectura que no cuesta más dinero,
aporta la belleza que humaniza las cosas,
y despierta en nosotros el más allá invisible
de las esperanzas y los sueños.
Para vivir no se necesita solo un resguardo
de la lluvia, el barro, el frío,
sino también la gracia
que da vida a los materiales y las cosas inertes.
Todos buscamos trascender aunque sea modestamente,
la dura tarea de sobrevivir.

La belleza no es decorativa ni glamorosa,
sino una sintonía o complicidad
que muestra el lado bueno de las personas y las cosas.
La belleza es tan necesaria como el pan para vivir
porque es un destello de la creación
de la que todos somos parte;
nos enseña a vivir mejor la vida,
y conmueve el corazón
del salvaje que todos llevamos dentro.


He contado estas experiencias,para saber si Uds. sienten lo mismo,
porque yo no estoy muy seguro de nada,
y por eso me juego entre luces y sombras,
pero con esperanza,
y mi mejor momento es el alba,
cuando la vida late esperando la luz,
y esta todo por verse,

Muchas gracias,
Y que Dios los bendiga.

Germán del Sol
Arquitecto
27 de Diciembre de 2018





martes, 6 de enero de 2009

Rascacielos Verdaderos.











Verdaderos rascacielos.




Menos es Menos.



Algunos arquitectos prefieren no templar la luz,
tal vez porque no saben hacerlo.
Tampoco reconocen que la palabra escrita sirve
para darle vueltas y mas vueltas a las ideas,
y no quedarse pegado en "menos es más".

Cuando la zorra no alcanzó las uvas del parrón,
concluyó que estaban verdes.

Germán del Sol
Enero 2009


Para que sirve la palabra escrita?
Para hacerse dueño de las ideas
por su comprensión....

Hay algunos arquitectos que,
como no saben hacerlo,
piensan que no hay que controlar la luz.

Cuando la zorra no alcanzó las uvas del parron,
concluyó que estaban verdes.

Un abrazo,

Germán

jueves, 11 de septiembre de 2008

Una Ciudad No Se Construye Solo De Aciertos.

Me dejaste pensando...

Te aseguro que no trabajo
en la trinchera extremadamente melancólica
de un mundo que no volverá.
Ni sueño con una ciudad a mi modo.
Que sería una pesadilla.

Tampoco creo que pueda haber una ciudad
construida de puros aciertos,
como no hay vida humana verdadera,
hecha de sus puros buenos momentos.

Creo que lo bueno y lo malo son
partes necesarias del mismo cuento.
Lo bueno se distingue del mal,
que es la falta de bien.

La luz alcanza su esplendor en la oscuridad.
Y el sabor del agua dulce,
o la frescura de una sombra
cuando se tiene calor o sed.

Sueño con una ciudad
que refleje en su arquitectura
la diversidad de su cultura.

Tal vez esa ciudad que sueño,
sea una masa de edificios sencillos y bajos,
donde muy de vez en cuando,
se destaque por su belleza
una obra de arquitectura determinada.
Una belleza que sea el resultado
de los cuidados puestos por la gente
que la hizo con amor.

No sueño con una Atenas llena de Partenones.
Con uno tiene bastante.

En un mundo donde todo parece tener precio,
la gratuidad de la belleza
es mas necesaria que nunca,
para encontrarle un sentido verdadero a la existencia.

No podemos cambiar la realidad.
Pero podemos cambiar lo que hacemos de ella.
Podemos hacer presente gratuitamente la belleza,
que dignifica la vida de nuestra gente,
porque nadie nos paga por eso.

Y tal vez, este sea nuestro rol social primordial.

Porque si la arquitectura esta en un vendaval,
se necesita un sereno capitán,
que no se ponga nervioso con la emergencia,
para que piense bien,
y sepa llevar nuestro rumbo sin perderse.

Por muy escasa que parezca,
la esperanza es lo último que se pierde.

Un abrazo

Germán del Sol

martes, 12 de agosto de 2008

Prefiero Ser Complejo, que Elemental.

















Pozo en Benizafua, Menorca,
foto de Toni Pericó


Prefiero ser complejo, que elemental.
abundar que minimizar,
prefiero la madera al metal,
muros macizos con huecos
que puros huecos sin muros,
prefiero la masa al vidrio,
tocar que resbalar,
prefiero tapar que mostrar,
lo velado a lo transparente
prefiero que falte a que sobre,
y para la mar y hablar ser leve y flotar,
para amar y comer bien,
mejor profundizar que picotear,
en los viajes vagar que llegar;
igual que en otras cosas,
prefiero el marruecos por delante que por detrás,
decir lo malo de frente y lo bueno de espaldas,
prefiero tirar pa delante que tirar pa atrás,
y mejor tirar, que no tirar,
prefiero contemplar que pasar,
ver mejor que soñar,
y soñar con algo que vale la pena,
que soñar con leseras,
descubrir que inventar,
prefiero respetar y querer,
que respetar y temer,
prefiero recibir que elegir,
esperar que renunciar,
prefiero renunciar a vender,
gastar a ahorrar,
a veces mejor abstenerme que tener,
para ver prefiero apagar velas,
para celebrar encenderlas,
prefiero soñar con viajar, que viajar
tomar a no tomar,
si me dan agua, agua,
si me dan vino, vino.
Que se saca con preferir,
si no hay donde elegir....

un abrazo

Germán
12-8-08

miércoles, 30 de abril de 2008

Como Saber Que Debemos Hacer.



Tal vez, para servir a los demás,
no hay que comprometerse más
que a ser fiel a uno mismo. No al ego,
sino a lo que uno es a pesar de si mismo.
Se pueden hacer muchas cosas. Que importa.
Pero, ¿como saber lo que uno debe hacer?
Creo que uno debe hacer bien lo que le toca.
Uno debe colaborar incondicionalmente
con lo que no puede evitar.
Con lo más obvio.
Con lo que tiene delante.
Que se presenta como evidente.
Y para lo cual uno tiene cierta facilidad.
Y por eso le gusta hacerlo.
No temer al fracaso. Temerle a no hacer nada.
A no dar el primer paso. A equivocarse.
Y a no corregir sobre la marcha.
Que para eso es el camino.

Un abrazo

Germán

lunes, 14 de enero de 2008

Signos De Vida.















De los paseos,
¿que puedo decir que no sea con orgullo de padre,
y amigo de grandes paseadores patagónicos.
No somos familia de Onas,Yàmanas ni Aonikenes,
pero parecemos.

Malo como soy ahora para andar,
nada me mueve mejor que la curiosidad
por llegar mas allá de lo que se ve de un vistazo,
como el Glaciar Perito Moreno
desde el estacionamiento de autos.

Nada me impresiona más,
que la soledad interrumpida en todas partes
por la presencia de signos de vida humana.

Porque los animales, las plantas, y las montañas,
me impresionan menos,
que esas casitas inglesas pareadas y de lata,
que alojan a los perros de las estancias.

O que el ovejero, su caballo, su pilchero
y una procesión de perros de todas las razas
siguiendo una recta imaginaria que los lleva
hacia el puesto o hacia su casa….

un abrazo

German del Sol

viernes, 11 de enero de 2008

De Donde Viene La Alegría.

















Recuerdo que cuando chico conocí
entre otras personas notables,
a unas monjas españolas.

Unas gordas felices
que cuidaban de noche
a mi hermana enferma.

Un día me atreví
a preguntarle a una de ellas
de donde sacaba su alegría,
si de noche cuidaba enfermos
y de día dormía.

Y me contó, que Goethe dice
que… “solo es feliz
el que necesita dar”….

lo mismo que dice Parka,
que no tengo idea quien es:
..“El que no vive para servir,
no sirve para vivir,”….

un abrazo

Germán

jueves, 3 de enero de 2008

Mapas Del Corazòn Humano














Querido Germán:

Estas fotos son un retrato del alma,
parchada, mal clavada, mal ajustada,
algo sucia, pero que, aún así,
sirve para parar los ventarrones helados del exterior,
y también para dejar que entre el calorcillo cuando hay sol.

Un abrazo de año nuevo de María Inés y José Manuel.

jueves, 25 de octubre de 2007

Al Corazon Se Llega Rodeandolo Pacientemente





















Querido German,

Muchos mensajes tuyos, como éste,
me dan la impresión de haberlos estado esperando.
Me resulta tan cierto lo que dices acerca de la arquitectura,
extensible a todo arte y también a la vida:
que la intención está primero.

El "corazón"
-así se decía en los tiempos de Mandandirundirundán-
como oculta morada de las intenciones,
al cual, como dices, nunca se debe llegar directamente,
sino rodeándolo, detalle a detalle, paciente y sigilosamente,
permitiendo que la intención que oculta emerja por sí misma.
Es muy refrescante y tranquilizador oirte decir todas estas cosas.

Jose Manuel Vergara

lunes, 22 de octubre de 2007

Corazón De Piedra Verde






















































































































Todo Chueco
Y Un Corazón De Piedra Verde.

La lluvia corre por el piso de piedras
de la explanada de le escuela de arquitectura
del Instituto Tecnológico de Monterrey.
El agua corre bajo las maquetas
sobre enchufes boca abajo
que con Eduardo Castillo
tratamos de enderezar.

Los alumnos explican sus proyectos
de casas y lugares de trabajo
para jóvenes discapacitados intelectuales,
que la fundación Andares prepara,
para llevar una vida tan plena como puedan.

Sus necesidades son las mismas,
igual que todos necesitan
una buena casa y de un trabajo
en un lugar como todos esperamos.

El primer obstáculo para ellos
es aprender a sentarse,
nos cuentan las directoras,
aprender a quedarse quietos,
a detenerse en algo,
que es lo primero que uno debe aprender:
porque el niño, lo que quiere es jugar.
no mirar,
“mucho mirar y poco jugar”…
dijo mi hijo Matías después de un viaje
en auto a Chiloè donde llovía y llovía.

El niño que hay en nosotros
no quiere dejarse domesticar,
crecer, ni ser mayor,
no quiere madurar,
y hacerse cargo de su vida
para que dependa de el,
sino depender de otros
para poder disculparse.

El discapacitado mental,
que todos somos en alguna medida,
necesita aprender a ser libre,
y a hacerse responsable,
porque eso lo hace mas feliz.

Y, a andar se aprende andando.
Caminando del brazo, pero caminando.
Paciencia dice Andares,
para que cada uno se tome su tiempo.
Para aprender a liberarse,
y al mismo tiempo aceptar un jefe,
que los dirija en un trabajo útil,
pagado justamente,
que nos es pagarles mas si hacen menos,
sino pagarles lo que hacen…

Aprender a no dar lástima,
ni querer recibir la caridad pública,
sino afecto verdadero
que es aquel que no se contenta con poco,
pide mas, espera y sueña,
y se alegra, pero no así no mas.

Los alumnos llenos de buenas intenciones,
demasiadas tal vez,
para un proyecto tan lúcido y apropiado,
que no se tira la manta al hombro
para resolverlo todo de una vez,
apurado y ligero,
sino aprendiendo despacio,
a ayudar poco a poco con paciencia.

Los alumnos puras buenas intenciones
en si mismas sin medidas,
sin proporción con el encargo,
sin evaluar las decisiones
sin calcular los costos,
volando ambiciosos,
bien lejos, en los primeros vuelos.

En arquitectura la intención
sin duda esta primero.
Pero luego se contrasta con el dibujo
que se aproxima a la obra,
como un cazador furtivo
a su presa,
no nunca directo al grano,
para no espantar lo que busca,
que se desconoce y se esconde,
y se le escurre entre las manos.

Los intentos son ambiciosos,
pobres los resultados.
Tendrá que ser así
para aprender,
porque a quien nada espera
nada le llega.
Porque para descubrir
algo que valga la pena,
tal vez, haya que atreverse a buscar
mas allá de los límites conocidos,
de los prejuicios arraigados,
de los lugares comunes aprendidos.

Tal vez, para descubrir algo que valga la pena,
haya que aprender a fracasar contentos,
en la esperanza de que todo acierto,
esta constituido de un 99% de fracaso.

Pero quizá, haya que aprender también
que toda búsqueda si pretende ser fecunda,
requiere interiorizarse con lo que se busca,
saber algo que ayude a reconocerlo,
como uno aprende a conocer primero
las pisadas, o las costumbres del animal
o el canto del pájaro, que quiere ver.

No se puede descubrir algo
de lo que nada se conoce,
aunque sea por nostalgia o por intuición.
Por eso sus emisarios que no conocían el caballo
le contaban a Moctezuma,
que los españoles venían montados en venados.

Tal vez solo aquellas piedras,
a las que se les descubre una interioridad,
o sea una propiedad que nos interna en lo que son,
pueden dar de si a golpes,
una flecha de obsidiana,
una máscara de jade,
o un corazón de piedra verde de turquesas.

Tal vez porque solo a golpes bien orientados,
hacia el descubrimiento de su propia interioridad,
llegan a ser plenamente lo que son.


German del Sol
21 de Octubre de 2007

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Los Buenos Edificios Altos de Santiago, Creo.






















Cuales son los edificios altos mejores de Santiago?

Ninguno, creo yo.

Pienso que para Santiago y otras ciudades de Chile,
tal vez no tiene sentido hacer edificios de mas de 5 o 6 pisos.

Quizá, no sea necesario hacer edificios altos en Chile,
porque la escasez de suelo que los podría justificar,
está creada artificialmente por la especulación
que facilita la política de fijar unos límites urbanos,
que se corren poco a poco para abarcar mas suelo.

Tal vez, tampoco sea necesario hacer edificios altos en Chile,
para abaratar el costo proporcional de infraestructura de la ciudad,
porque no es necesariamente mas alto en barrios de baja densidad
que en barrios de alta densidad, como lo demuestra Sanhattan.

Tal vez, una de las mayores riquezas de Chile que nos negamos a usar,
es la abundancia de suelo apto para construir,
para esa mayoría que prefiere si puede elegir,
vivir en casas y barrios mas dispersos por gusto,
y no porque no deseen una vida urbana.

Porque lo que hace que los barrios de una ciudad
sean urbanos, o sea mas amables y tolerantes
para acoger la diversidad propia de la vida en la ciudad,
no es el urbanismo ni la arquitectura,
sino la urbanidad de las personas: su educación (o preparación)
para vivir bien en la proximidad de los otros.

Son sus habitantes los que hacen que una ciudad sea urbana,
y no la forma ni la densidad de la ciudad. Incluso hay barrios
mas altos y mas densos que son menos urbanos que otros
mas bajos y mas dispersos.

Y vuelvo a repetir el ejemplo de Sanhattan.

German del Sol

viernes, 24 de agosto de 2007

Para Comunicar el Silencio, Hay Que Hablar.


Machu-Pichu Foto GS
Represa de Rapel
Fotos Pablo Lamarca








Querido Germán:

Te agradecemos vivamente las impresionantes fotos de la represa Rapel. La memoria reúne ideas que has ido comunicándonos con los años, así que sabemos lo que quieres expresar. Que es harto difícil porque es como hablar sobre el silencio. Sin embargo, pese a la paradoja, es noble y necesario hacerlo. Nadie puede comunicar el silencio quedándose callado. Es posible que esto sea una lástima para los ángeles, pero no lo es para nuestra condición. Creo que el arte nace de esa paradoja humana, como un imperativo para expresar lo inexpresable y de comunicar lo incomunicable. Y ciertamente que logra dar atisbos.

Cariños,

María Inés y José Manuel

martes, 21 de agosto de 2007

Que es para mi una casa o departamento de lujo.



Gordon Matta-Clark


Casas para emigrantes, Israel.












































Me preguntan, ¿qué es para mí una casa o departamento de lujo?
Tal vez, un departamento para ser de lujo tiene que ser una casa.
Tal vez, una casa deba ser siempre un palacio para sus dueños.
Tal vez, un palacio no es más que una casa con un privilegio.

A veces, el privilegio es la vista a la cordillera, o al mar,
o a un grupo de árboles.
Otras veces el privilegio es el sol de la mañana
que entra por la ventana,
o el silencio del barrio que permite el descanso,
o la oscuridad de la noche que deja gozar la noche;
o un vecindario amable lleno de niños que juegan en la calle,
o la cercanía de una plaza, del colegio de los niños, o del trabajo.

Es un privilegio el espacio generoso lleno de rincones
-esos que mi madre dice que no sirven para nada-
los cielos altos de las casas antiguas y de los colegios,
por donde uno vaga cuando esta apenado o distraído,
los tablones de madera del piso y las escaleras,
que crujen con los pasos, o con los cambios de calor,
la lluvia que tararea en las tejuelas de madera,
como dice Neruda, "con su idioma de violín".

Tal vez, son un lujo los espacios luminosos y silenciosos,
casi desnudos de muebles y accesorios,
de algunas obras de arquitectura de la América precolombina,
como las salas exteriores del palacio de Chan-Chan en Perú,
o las salas de juego de pelota de Chichen Itza o de Uxmal, en México,
o la plaza de Chinchero cerca de Cusco, Peru,
o las Plazas de pueblos como Caspana, Toconce o Ayquina, en Chile.

Aunque no se pueda vivir en ellas,
verlas es un placer que invita a soñar con algo mejor,
que tener mas cosas, mas caras, y mas grandes.

Germán del Sol
21 de Agosto de 2007

viernes, 22 de junio de 2007

Amigos de Monterrey



































Amigos de La Fundidora.

Así veo resumidas las virtudes
de México y Monterrey:

Soltura, para vivir sin complicarse.
Humor, para no tomarse demasiado en serio,
ni creérselo todo.
Dispersión para ocupar el territorio,
aliviar la presión de la alta densidad,
y ofrecer a la vida en la ciudad,
un espacio generoso y abierto al cambio.
La diversidad acogida con afecto,
que enriquece el mundo moderno.

La Fundidora recibe su belleza y su grandeza,
de ser un edificio que se acepta tal como es,
sin una perfección ajena a su plenitud.

Una fiesta, después de tanta industria,
es posible no sólo porque el edificio se presta,
sino porque se le dan una nueva orientación,
que es poética,
porque se entiende algo que está más allá
de un informe técnico o científico.

Poéticamente se da lugar
al deseo de juntarse y celebrar,
en el mismo edificio donde antes se trabajaba el acero;
sin hacer muchos cambios
se cambia todo,
a partir de una invitación que dice: fiesta.

Fiesta, que en México resulta
aunque se apague la luz.
Porque no depende de la luz,
ni de ningún factor en particular;
depende de las voluntades reunidas ahí.

Monterrey es como La Fundidora
cuando aun era la industria,
y no recibía el regalo
de aceptar su desnudez industrial,
su falta aparente de terminación,
sus construcciones dispersas y
organizadas de un modo inexplicable.

Paciencia. Faltan años.
Monterrey les pide a ustedes, que con tiempo,
le den una orientación poética.
Es decir, que con las mismas calles y edificios,
descubran o inventen una plenitud propia,
algo que revele su esplendor;
una creación poética
más pensada, soñada,
que construida.

Sacar lo que sobra,
para que aparezca lo esencial.

En fin, y mal que nos pese
Teotihuacan está en retirada,
mucho de lo que fue, no es más,
y a medida que lo accesorio desaparece,
aparece lo esencial;
a medida que los detalles se desgastan,
la forma general se potencia.
Y la orientación, la intención
de habitar de esos hombres y mujeres
se siente, está presente
quizás aún con más fuerza
porque sus habitantes ya no están.



Germán del Sol.
Septiembre 1999.

jueves, 14 de junio de 2007

Lo Urgente y Lo Importante.

Parece difícil entender el trabajo a largo plazo
como solución definitiva a problemas reales,
para aquellos que están expuestos al escrutinio público.

Las directivas se deben a su público
y este clama por urgencias,
hay temor a pensar más de la cuenta,
se corre el riesgo de perder el tiempo...

La respuesta a tu carta es poco estimulante
para quienes creemos que lo urgente es
detenerse a pensar para poder proponer
cambios cualitativos al sistema actual.

El trabajo en las sombras sigue siendo más fecundo

Rodrigo

martes, 12 de junio de 2007

Divagaciones Para Superar Prejuicios Arraigados

Admiro la obra que realiza Un Techo para Chile,
y también siento la urgencia de darle casas
a miles de personas que a pesar del progreso,
todavía no la tienen.

Creo que todos esperan que su casa
refleje la dignidad de la existencia humana.
Y que con buena arquitectura es posible darle el privilegio
de tener una casa hecha con cuidado,
incluso a la gente de menos recursos.

Después de décadas en que el esfuerzo
ha estado puesto en disminuir el déficit,
y mejorar solo el diseño de las casas,
“Un Techo para Chile”
y la “Asociación de Oficinas de Arquitectos”,
llaman a un concurso de proyectos de arquitectura
de barrios integrados y equipados
de “viviendas sociales innovadoras y eficientes”.

Este concurso es una oportunidad para entender
lo que nos piden los chilenos que no tienen casa,
a las instituciones y profesionales que se sienten involucrados.
Es la ocasión de averiguar que esperan de su barrio y de su casa,
para proyectarlos un poco mejor en relación a sus deseos.
Y tal vez también sea el momento
de no contentarse con los fondos disponibles,
y pedir más recursos para construirlos.

Lo que me parece imposible es pensar de nuevo,
y proyectar buenos barrios y buenas casas,
si no se superan los viejos prejuicios
que siguen presentes en las nuevas ordenanzas.
No sólo en aquellas que regulan la urbanización de los barrios,
y los proyectos de las casas,
sino también en las que norman la densidad de los barrios,
el tamaño y valor de los terrenos,
y la superficie y el uso del espacio interior de las casas.

Si hay que regirse por las normas y presupuestos
del programa del “Fondo Solidario de Vivienda”,
no se puede esperar que el concurso aporte ideas nuevas
que resuelvan mas rápido el déficit de casas,
que es mas o menos el mismo desde hace más de veinte años.
Ni llegar al 2010 sin campamentos.

Tal vez con motivo del concurso,
alguien descubra y se atreva a decir algo nuevo.
Decir por ejemplo, que mejor que entregar mediaguas
en terrenos baratos que se inundan con las lluvias,
no tienen alcantarillado,
y están alejados de los recorridos de las micros
y de los servicios que les ofrecen los pueblos y ciudades,
es entregar terrenos mas grandes,
bien ubicados y bien urbanizados.

O proponga por dar otro ejemplo,
entregar además, las mal comprendidas casetas sanitarias,
y un gran paquete de tablas de pino impregnado,
planchas de techo, clavos, arena, cemento, rollos de plástico, etc.,
y algunas herramientas….

¿Quien puede asegurarnos que para vivir dignamente,
la gente sin casa necesita solo 40 m2,
distribuidos y terminados como exige la ordenanza?

¿O negar a priori, que tal vez en un espacio mayor
con instalaciones apropiadas pero sin mayores terminaciones,
cada uno pueda hacer una casa que sea fecunda
para su vida y la de su familia?

Quizá, los chilenos hemos de dar algo más
para que cada uno pueda ver reflejado en su casa,
en las calles y en las plazas,
el esplendor de su propia vida
en esta cultura, aún con todas sus miserias.

La buena arquitectura no esta en la forma,
sino en la capacidad de sugerir
lo que no vemos ni podemos nombrar:
las cosas queridas u olvidadas;
los sueños posibles e imposibles;
las cosas imaginadas o temidas;
el lugar al que miramos con esperanza
cuando estamos distraídos o apenados.

Por eso, la buena arquitectura
no es el fruto de buenas ordenanzas,
que deberían limitarse a fijar estándares mínimos a cumplir,
y no metas como ahora.

Por eso, en un concurso así,
los proyectos que propongan ideas mejores que la ordenanza
deberían ser premiados, en vez de ser descalificados.

La buena arquitectura es mucho más
que la simple construcción que nos ocupa tanto.
Es el fruto de los cuidados con que se hacen las casas,
y no del cuidado con que se diseña la forma de las casas
que es tan solo su apariencia.

Creo que la arquitectura no debe confundir nunca
lo importante con lo urgente: es urgente dar casas,
pero es importante que la casa sea un palacio para cada uno.
La buena arquitectura no cuesta más plata;
aporta belleza que humaniza las cosas,
y despierta en nosotros
el más allá invisible de esperanzas y sueños.

Para vivir no se necesita solo un resguardo de la lluvia, el barro, y el frío,
sino también la gracia que da vida a los materiales y las cosas inertes.
La belleza no es decorativa ni glamorosa,
sino una sintonía o complicidad
que muestra el lado bueno de las personas y las cosas.
La belleza es tan necesaria para vivir
como el material de una casa,
porque es un destello de la creación
de la que todos somos parte,
y conmueve el corazón del salvaje que todos llevamos dentro.

Pero la buena arquitectura no basta para hacer una buena casa.
Hacen falta además, terrenos buenos relativamente baratos,
que hoy son escasos en una ciudad como Santiago,
debido a la especulación que genera el límite urbano.

Y contar con una superficie más generosa
que los 40 m2 presupuestados.

Espero que alguna de las ideas expuestas,
que son mías y de muchos otros,
sea un aporte que sirva para mejorar las bases del concurso.

Quedo a su disposición,

Germán del Sol

No Hacen Falta Lagunas Sino Casas.

Hola Luis,
Con mucho gusto, le contesto sus preguntas:


¿Dentro de qué marco o en qué esquema es factible
que el Mapocho pueda ser navegable y a que costos?

No creo que la relaciòn entre el costo y el beneficio
favorezca o justifique hacer 31 esclusas para juntar agua
y hacer algunas lagunas en el rio Mapocho,
sobre todo porque en Chile no hacen falta lagunas para navegar,
sino hacen falta 1) casas, 2) calles y 3) plazas o parques;

1) En Chile hay mas de 20 mil personas viviendo en campamentos
sin agua potable, alcantarillado, ni electricidad,
para que decir cocina o baños,
o una estufa para calentarse ahora que hace tanto frio.

Hacen faltan entre 300 y 400 mil casas,
donde cada uno vea el esplendor de su existencia humana,
en Chile,,,,

2) Hace falta pavimentar calles,
y hacer alcantarillado de aguas servidas y de aguas lluvias
para que la gente pueda en ultimo caso hacerse ellos mismos los baños,
y los barrios no se inunden;

3) Hacen falta plazas y parques para el ocio y la belleza de la ciudad,
que es una necesidad tan importante como la casa para la gente,
porque es la posibilidad de juntarse con los demàs
y compartir algunos momentos de la vida,
en un lugar que es común y gratuito
y no privado o comercial,
sobre todo que a veces uno no tiene casa.....

¿Se justifica una inversión, ciertamente cuantiosa, en hacer realidad esa reconversión?

Todo lo anterior hace falta entre muchas otras cosas.
No inclui la salud, la educaciòn, el medio ambiente, ni el Transantiago,,,

Por justicia, y si no hay justicia
por la caridad que debe conmover todo corazòn humano
-nadie puede ser feliz si no necesita dar- dice Goethe,
Chile debe invertir sus ahorros en estos proyectos
y hacerlos luego pero con el cuidado que se merecen.

Saludos

German del Sol

martes, 5 de junio de 2007
















Life is to follow a fine trembling line
between light and shade,
health and sickness,
neither one being plenty,
without the counter action of the other,
the tension between what is right,
and what is not;
what is visible,
-colors attracting light,
and forms giving place to shades,
memories present already,
and what is invisible,
darkness,
silence,
things that are forgotten,
or suggested...
as some photographs always show.
Thus the joy that one causes
is the cause of one’s joy.
And suffering may be the chance
to cause joy
and receive it back too.

Best regards,

German del Sol
Septiembre 2015

A Mi Capitán Luis Rosselot.

“Oh Capitán, mi Capitán", El duro viaje parece concluido, A los lejos se escuchan Ruidos de puerto.... , ...