jueves, 22 de marzo de 2012

Currículo Germán del Sol.

Para mí, ser contemporáneo,
es ser heredero de un mundo moderno.
Y no consiste tanto en la búsqueda permanente
de la innovación por la innovación,
sino mas bien en volver al principio,
y tratar de hacer las cosas otra vez un poco mejor.

Creo que soy uno de los arquitectos chilenos
que se ha inspirado en el espíritu de tradiciones
indígenas o locales,
actualizándolas para conectarlas con el mundo,
sin quedarse en lo folclórico o puramente local,
elegiendo lo que es más universal de lo local,
en la huella de poetas como Jorge Teillier,
Nicanor y Violeta Parra,Pablo Neruda,o Gabriela Mistral,
de arquitectos como Carlos Martner, Fernando Castillo,
Hector Valdés, Mario Perez de Arce,Alberto Cruz,
o Jorge Elton, entre tantos otros,
de pintores como Court, Burchard, Juan Fco. Echenique,
Caco Salazar, Francisca Sutil,
de filósofos como Gastón Soublete o Ernesto Rodríguez,
o de arqueólogos como Carlos Aldunate, etc., etc.

Intento relacionar la ciudad
con la cultura y la naturaleza de lugares remotos,
para buscarles una destinación propia sustentable,
que los haga únicos o irrepetibles,
sin meterlos en un mundo global donde lo remoto no existe más.
Es un aporte que ha sido valorado y continuado por otros,
como han sido las ideas que hemos propuesto
para que las Viñas de Chile no sigan
el modelo del castillo medieval y francés,
sino que busquen su gracia
en el privilegio que da el vino al ritual de juntarse.

Hoy casi todos los hoteles entienden
que tienen que conectarse con su entorno natural y cultural,
las mayoría de las viñas chilenas cambiaron su propósito,
que se puede percibir en sus etiquetas de formas más libres, etc.

En general creo que hemos contribuido
a liberar las formas de la arquitectura,
con la libertad que heredamos del mundo moderno.
Todas las líneas nos salen titubeantes,
porque seguimos el orden de los pasos
el orden de la vida,
y no el orden por el orden...

Si uno quisiera acoger por ejemplo bajo un techo,
el recorrido de un pastor
que sale en la tarde a recoger a sus ovejas,
lo mas probable es que la forma fuera mas parecida
a las líneas de Nazca que a un cuadro de Mondrian...

Como dice mi hermano Patricio,
en un proyecto, en un barrio o en una ciudad,
no es necesario que todo quede bien,
sino que el total -el todo- debe ser bueno.

En parte por eso, y en parte por buscar lo común
que es lo que mal llamamos primitivo,
es que usamos mas la sintonía gruesa que la fina,
y tratamos de no quedarnos en los detalles anecdóticos
sino en las experiencias vitales resultantes...

Pienso que la arquitectura no debe confundir nunca
lo importante con lo urgente:
es urgente dar casa
pero lo importante es que la casa tenga dignidad.
La gracia no cuesta plata.
Es fruto de la poesía,
que es estar abierto a encontrar el bien
que siempre hay en las personas y las cosas.

Como dice la carta de San Pablo,
"tomad..... todo lo bueno"

Por ultimo, hemos trabajado con la confianza
mas que con el control,
dirigiendo y transmitiendo nuestro entusiasmando
a carpinteros, albañiles, y artesanos con su obra
dejándoles campo libre para tomar decisiones en su trabajo,
siguiendo a veces, unas ideas abstractas
mas que planos de detalles,
confiando en que la arquitectura es cultural
y que al final a todos les gusta lo mismo:
cuando un instalador de artefactos me dice
así me gustaría mi baño,
o el chofer del camión de hormigón prefabricado
dice, "estas termas son increíbles"!,
entiendo que vamos bien, porque la belleza
es común a todos aunque nadie hoy se atreva a nombrarla...


un abrazo con agradecimiento

German del Sol

martes, 20 de marzo de 2012

Un Hombre Lastrado Por Sus Bienes.

El 13 de marzo de 2012,
Eduardo Castillo escribió:

Un hombre lastrado por sus bienes,
dice Buda,
es como un barco que hace agua:
la única esperanza de ponerse a salvo
consiste en botar la carga.

El 14 de marzo de 2012, le contesté:

Un hombre lastrado por sus bienes
pienso yo,
es como un barco que hace agua:
la unica esperanza de ponerse a salvo
es que la carga sea leve,
y flote.

Germán

La Mirada Contiene Juicio.

La mirada humana contiene juicio.
El juicio es cultural,
uno ve lo que le "enseñan",
uno ve lo que le muestran,
uno ve lo que cree ver.
Por eso es importante educar la mirada,
enseñar a mirar,
a distinguir entre la diversidad
que es difícil vivir,
pero que es fecunda para la vida,
de ciertas cosas
con las cuales sencillamente
no se puede vivir.

Un abrazo

Germán


Ansel Adams





Ansel Adams



Ansel Adams

lunes, 12 de marzo de 2012

Conversación con Germán del Sol. Igor Fracalossi. Plataforma Arquitectura.

La literatura de la arquitectura, una conversación con Germán del Sol [Parte I] / Igor Fracalossi | Plataforma Arquitectura

http://www.plataformaarquitectura.cl/2012/03/12/la-literatura-de-la-arquitectura-una-conversacion-con-german-del-sol-parte-i-igor-fracalossi/#.T14o4UsYafQ.gmail

lunes, 27 de febrero de 2012

The Art of Life, Zygmunt Bauman.



















In our individualized society we are all artists of life
-- whether we know it or not,
will it or not and like it or not,
by decree of society if not by our own choice.
In this society we are all expected,rightly or wrongly,
to give our lives purpose and form
by using our own skills and resources,
even if we lack the tools and materials
with which artists' studios need to be equipped
for the art's work to be conceived and executed.
And we are praised or censured for the results,
for what we have managed or failed to accomplish
and for what we have achieved and lost.

In our liquid modern society
we are also taught to believe
that the purpose of the art of life should be
and can be happiness
-- though it's not clear what happiness is,
the images of a happy state keep changing
and the state of happiness remains
most of the time something yet-to-be-reached.

The Art of Life,Zygmunt Bauman.

domingo, 26 de febrero de 2012

La Calidad de Vida en la Ciudad es Fruto de la Educación de su Gente.




La calidad de vida en una ciudad 
no depende tanto del urbanismo,
ni de las ordenanzas de construcción, 
como de la buena educación de su gente.

Nos guste o nos guste a los chilenos, 
queramos reconocerlo o no, 
y aunque muchos arquitectos digan lo contrario, 
no son sólo la planificación coordinada
y la recta aplicación de las ordenanzas, 
las únicas que hacen que los barrios de una ciudad 
sean más amables y tolerantes, 
para acoger la diversidad propia de la vida en la ciudad, sino la urbanidad de sus habitantes: 
sus ganas y su capacidad para vivir bien con los demás 
en una proximidad que amenaza su intimidad.
Y de hacer algo positivo al respecto además de quejarse.

Porque los demás somos mucho mas extraños
de lo que imaginan los otros,
y tratar de vivir bien es una gran utopía,
como dice mi siquiatra Patricio Olivos.

Es la forma de vida de sus habitantes, 
la que hace urbana a una ciudad, 
y no su forma ni su densidad. 
Hay barrios más altos y más densos 
que son menos urbanos que otros 
más bajos y más dispersos.

En mi trabajo de arquitecto 
he tenido muchas reuniones 
para conocer lo que quiere la gente 
en su barrio o en su pueblo. 
Y casi nunca se dan cuenta 
de que necesitan mucho más que su casa. 
¿Un hotel? no!, 
¿un retén?, tampoco. 
Una cárcel, jamás, 
una posta, ¿quizá?, pero lejos!, 
¿un colegio?, mucho ruido!,
¿oficinas?, gente rara!, 
¿un terreno pelado?, ratones.

La mayoría no sabe que además de casas, calles y plazas, 
la vida en la ciudad requiere de otros espacios 
que los arquitectos tenemos que abrir, 
no desde nuestro narcisismo, 
sino continuando con una tradición 
de vivir en pueblos y ciudades 
que en America del Sur se viene elaborando 
desde hace de mas de tres mil años, 
por ejemplo, en la ciudad de Caral, Peru. 

Porque hasta donde yo sé la condición humana no ha cambiado nada en todo este tiempo.

La ciudad no es sólo un conjunto de construcciones, 
sino mas bien de relaciones de personas desconocidas 
que encuentran que su vida entre extraños es mas fecunda. Y, aunque la mayoría camine silenciosa, 
si algunos se detienen a conversar, 
aparecerán los cafes, las sillas en la vereda,etc. 
Al revés, si la gente no es amistosa, 
no se detendrá a conversar sólo 
porque haya un café y sillas en la vereda.

La vida urbana requiere veredas, plazas y parques amplios, continuos, y sobretodo abiertos. 
Los moles comercializan esta necesidad 
con mas o menos éxito. 
Pero, también algunas municipalidades como Vitacura, convierten el espacio público 
en un negocio de carteles publicitarios 
o de estacionamientos pagados, 
y otras en tierra arrasada, 
como las responsables de la destrucción 
de la caja del río Mapocho.

La calidad de la vida en la ciudad 
no depende tanto de la calidad de sus casas y edificios, 
sino más bien de la capacidad cultural 
que tenemos sus habitantes 
de domar al salvaje egoista y atropellador 
que todos llevamos dentro. 
Por un bien cultural mayor, 
que hoy se da casi solo la ciudad, 
aunque todos en Chile 
decimos preferir el campo.

Por eso, las manifestaciones y protestas 
aunque se hacen en lugares supuestamente céntricos 
de la ciudad,
en realidad se relizan en la televisión. 
Porque, el centro de la ciudad ya no existe mas. 
El antiguo centro es ahora un museo 
que uno visita como turista 
para conocer como era la ciudad anterior.

Para muestra de lo que digo, 
basta recorrer Santiago sin apuro a las 5 de la mañana 
y darse cuenta de cuán distinto puede ser sin gente,
o mejor dicho, cuanta diferencia hace su gente.

Germán del Sol

La Dignidad No Está Afuera.




La dignidad humana no está afuera de uno.
La aparente belleza de la casa, las calles,
y las plazas de la ciudad donde uno vive,
no es mas que el reflejo de la belleza
que cada uno lleva consigo,
de su propia espiritualidad.

El Arte de la Vida. Zygmunt Bauman.































Nuestra vida, tanto si lo sabemos como si no,
y tanto si nos gusta esta noticia como si la lamentamos,
es una obra de arte.

Para vivir nuestra vida como lo requiere el arte,
como los artistas de cualquier arte,
debemos plantearnos retos que sean
(al menos en el momento de establecerlos)
difíciles de conseguir a bocajarro,
debemos escoger objetos que estén
(al menos en el momento de su elección)
mucho más allá de nuestro alcance
y (a) unos niveles de excelencia
que parezcan estar tozuda e insultantemente
por encima de nuestra capacidad
(al menos de la que ya poseemos)
en todo lo que hacemos o podemos hacer.
Tenemos que intentar lo imposible.
Y sólo podemos esperar,
sin el apoyo de un pronóstico fiable y favorable
(ya no digamos de certidumbre),
que mediante un esfuerzo largo y agotador
podamos algún día llegar a alcanzar estos niveles
y conseguir aquellas metas para, de este modo,
ponernos a la altura del reto planteado.

La incertidumbre es el hábitat natural de la vida humana,
si bien la esperanza de escapar de esta incertidumbre
es el motor de nuestra búsqueda vital.

Escapar de la incertidumbre es un ingrediente esencial,
aunque sólo sea tácito o supuesto,
de todas (...) las imágenes combinadas de la felicidad.
Esto explica por qué la felicidad genuina, "verdadera y completa"
siempre parece encontrarse a cierta distancia:
como un horizonte que sabemos que se aleja
cada vez que intentamos acercarnos a él.

Interpretación libre de la ultima parte de la Introducción
a "El arte de la vida", de Zygmunt Bauman.

martes, 14 de febrero de 2012

Beauty and Being Just.

Father George Bolivien, in front of the sculpture's atelier in Concepción de Chiquitos.
























Today it seems that appearance is only what matters.
But beauty is not the appearance of people and things
-their good look or design-
but a relative truthfulness that is present,
when they are fully what they are,
and are looked with loving eyes.
Beauty can only be seen,
when the eyes are unobstructed.
When the eyes are unobstructed,
the result is sight.

Germán del Sol

sábado, 11 de febrero de 2012

Urbanismo y Urbanidad. Carta al Director de El Mercurio.

Cartas al Director
"El Mercurio" de Santiago
Domingo 05 de Febrero de 2012
Espacios y urbanidad


Señor Director:

La calidad de la ciudad no depende tanto de la calidad de sus casas y edificios, 
sino más bien de la calidad y amplitud de los espacios que quedan entre ellos. 
De sus calles, parques y plazas, pero también de los lugares que parecen inútiles.





















Hay dos tipos de lugares que parecen inútiles en la ciudad. 
Los que parecen inútiles pero se cuidan bien, 
porque su gratuidad nos engrandece, 
como por ejemplo el cajón del río Mapocho que se mantiene vacío; 
los grandes parques urbanos sin entretenciones de fantasía; 
los terrenos pelados mal llamados baldíos, 
y el pie de la cordillera y de los cerros aislados sin construcciones. 
Estos lugares abiertos están llenos de potencial, 
y sirven para que la gente los llene con sus esperanzas y sueños. 
Para que ponga imaginariamente en ellos lo que quiera.

Y los que son verdaderamente inútiles porque no hacen ninguna falta, 
y sólo muestran la codicia que también tenemos. 
En ninguna ciudad de Chile hacen falta edificios de más de cinco o seis pisos, 
porque la escasez de suelo que podría justificarlos 
está creada artificialmente por la política de fijar límites urbanos 
que todos saben que después se corren. 
Tampoco son necesarios para abaratar el costo de infraestructura, 
que no es más alto en barrios de baja densidad que en barrios de alta densidad, 
como lo demuestra “Sanhattan”.

Tal vez, una de las mayores riquezas de Chile que nos negamos a usar 
es la abundancia de suelo apto para construir, 
para esa mayoría que prefiere, si puede elegir, 
vivir en casas y barrios más dispersos por gusto, 
y no porque no quieran tener una vida urbana.

Porque lo que hace que los barrios de una ciudad sean urbanos, 
o sea más amables y tolerantes para acoger la diversidad
 propia de la vida en la ciudad, 
no son el urbanismo ni la arquitectura, 
sino la urbanidad de las personas: 
su educación o preparación, 
para vivir bien en la proximidad de los otros.

Son sus habitantes los que hacen que una ciudad sea urbana, 
y no la forma ni la densidad de la ciudad. 
Incluso, hay barrios más altos y más densos 
que son menos urbanos que otros más bajos y más dispersos. 
Y vuelvo a repetir el ejemplo de “Sanhattan”.


Germán del Sol

martes, 24 de enero de 2012

Beauty Is in The Eye of The Beholder.

Subject: Visit to Geometricas
From: Avisheh M
Date: Mon, January 9, 2012 8:47 pm
To: "contacto@germandelsol.cl"
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Dear German,

I wanted to thank you for a wonderful experience you gave me and my friends by your amazing design of the Geometricas thermal springs in Pucon, Chile.















We hiked in the Torres del Paine park, climbed the Villarica volcano, and saw some of the most breathtaking natural beauties in our entire life (Lago Grey Glacier, Torres Del Pain, Los Cuernos, and the rest of your beautiful country), but I have to say that the 3 hours we spent in Geometricas, laying in those baths, or just walking around and discovering the valley, and the pools, and waterfalls, are equal to those experiences.

The labyrinth of red organic wood, maneuvering through this green and gray valley, with the sound of waterfalls, the birds, the beauty of the red and purple flowers, and the other vegetation, is remarkable. Your use of material, the simplicity and subtlety and the respect for the nature where they all come together, so seamlessly and organically is truly inspiring.

Bravo to an amazing work of art, architecture, design, and creating the best experience!

Looking forward to seeing and experiencing more of your work.

Sincerely,
Avisheh
(from Iran, lives in the US)

Dear Avisheh,
It is very kind from you to say that. Thank you.
But beauty is
in the eye
of the beholder.
Ortega y Gasset an spanish poet,
says that landscape is like a pic-nic,
you enjoy what you carry with you.
Beauty is a reflection of an inside.

Germán del Sol
24 de Enero de 2012

martes, 10 de enero de 2012

Liberarse de La Forma Aparente de Las Cosas.

...tienes toda la razon,
el arte moderno
que nos devolvió al principio:
al mal llamado arte primitivo,
nos liberó una vez mas,
de seguir trabajando
con la forma aparente de las cosas,

un abrazo

Germán

lunes, 3 de octubre de 2011

To Continue Being Humans.


I think that human survival is not at risk,
as many environmentalists say.

What is really at risk now,
is for us to continue being humans.

That is to say, to keep doing some things,
just for the pleasure of doing them.
To keep being the artists humans have to be
in order to live a fruitful life,
and spect more than only to survive.

Art happens if much more is done,
than what seems necessary.
And if nothing is asked in return.

Art is a gift that makes present to every one,
its own splendor.

Art is about doing a seemingly useless effort.
Doing things for free,
is the most proper
of the human conditions.

In spite all my enthusiasm for your invitation
to promote in our remote cultures
the pleasure to transcend the everyday task of survival,
and make art happen,
I am trapped by it.

I know the music but don’t know the words.
I do not know how to free myself from it,
and have two or three weeks free
to join you and your wonderful company
in New Zealand, the first week of March, 2012.

Best regards,

Germán

viernes, 30 de septiembre de 2011

Una Sociedad No Es Lo Que Da, Sino Lo Que Exige a Su Gente.

Una sociedad no se mide tanto por lo que da a su gente
como parecemos pensar ahora, sino por lo que le exige.
Cultura es cultivar el salvaje que somos si no hacemos un esfuerzo 
para que nuestra vida sea fecunda para los demás.
por amor y también por conveniencia.
 






Germán

jueves, 29 de septiembre de 2011

Life.

“…watch stars,
listen to night birds or foxes
hunt in the dark,
stay in respectful silence
or talk over a glass of wine,
after a bath in the hot tub,
opened up to what may come:

 the night,

 the rain,

 the wind,

 still there is life,

 I feel  I have to say to myself”

Crear no es Humano. Descubrir, es Humano.
















Para hacer un proyecto,
creo que hay que dejar de vagar
dejar de preguntarse, y de preguntar,
detenerse cinco horas sin parar
unos diez días seguidos,
superar ideas preconcebidas
y prejuicios arraigados,
ver en lo que parecen problemas
oportunidades encubiertas,
y tratar de alejarse de aquel lugar,
tomar distancia para pensar
en la idea mayor o principal
que sustenta el proyecto
y que responde a la pregunta
"que estoy haciendo"..
estoy haciendo una calle,
una casa o una plaza ?
antes de meterse
a decidir los detalles.

Tal vez la arquitectura sea dar casa, calle y plaza.
Dar lugar a la vida tal como es cuando se la vive poéticamente..
y vivir poéticamente es quizá, -como dice Ernesto Rodriguez-
vivir abiertos a recibir el don que hay en cada día;
es responderle a la vida,
porque el don que se recibe es tal vez,
la mejor pista de lo que pide la vida.

Por eso abrimos el libro de poesía
en cualquier página,
porque tal vez lo poético sea
tener esperanza en que si se busca
sin saber lo que se espera,
siempre se encuentra,
porque como dice Godofredo Iommi
para recibir un regalo,
hay que tener las manos vacías..

Este es el sentido creo,
de las palabras de Picasso,
"Yo no busco, encuentro".

Creo que no debemos tratar de hacer
un proyecto por partes mas o menos bien resueltas,
sino tratar de hacer mas o menos bien un todo...
que es el proyecto;

El génesis,
que es una interpretación humana
y muy elaborada de la Creación,
supone que el mismo Dios
que es omnipotente,
no crea las cosas una por una,
sino que las descubre,
tal vez con la palabra
quita el velo que las oculta,
y de algo que ya existía,
separa poco a poco,
en siete días,
unas cosas de las otras
primero las mayores
luego las menores.

Dios que es perfecto,
parece no temer a equivocarse
y a corregir si es necesario,
lo que ha separado.

Crear, lo que se dice crear, no es humano:
Lo humano es quizás descubrir lo creado,
y descubrir es tal vez errar,
es decir,
vagar mas allá de lo conocido equivocándose,
porque el hallazgo que puede parecer estéril,
ayuda a descubrir lo que es fecundo:
un descubrimiento exitoso
esta formado de un 99% de fracasos.


Germán del Sol
18 julio 2003

Haiku

Uno ama
otro nada,
Uno es
otro hace,
Uno suda
la gota gorda
otro suda
la gota ajena,

Uno en color
otro blanco,
Uno impuro,
otro no,
Uno pasa,
pasa otro,
Uno mira a otro,
otro a sí mismo.

Uno relativo
duda,
otro está cierto:
No acierta,
ni el seguro
ni el dudoso,
solo ama
quien se pierde
y no sabe
donde está
ni donde estuvo.

un abrazo,

Germán

2-11-10

Palabras Para Inagurar de La Bienal de Arquitectura 2010













Queridos amigos,

Sé que es más fácil hablar que escuchar,
y sobre todo compartir algunas ideas.
Les agradezco su paciencia,
y a los organizadores de la Bienal,
Guillermo Hevia, Mathías Klotz, y Ricardo Abuabuad,
por regalarnos un buen trabajo,
y por darme el privilegio de hablarles.

La Bienal es exponer lo que hacemos gratuitamente,
es decir, sin miedo ni premios.

Porque, como dice el poeta argentino Hugo Mujica,
lo que se nos juega ahora no es la supervivencia,
sino el seguir siendo humanos.
Por eso, la gratuidad del arte es más necesaria que nunca.
Hay que seguir haciendo cosas,
por el puro gusto de hacerlas.

Cuenta Herman Hess que un día que no tenía nada que hacer,
se encontró con el cura del pueblo
y lo acompañó a enterrar a una persona que no conocía.
Eso es vivir poéticamente, como bien dice Ernesto Rodríguez.
Es decir, vivir abiertos a recibir el bien de cada día.

El maravilloso cuento “Terremoto en Quechereguas”,
publicado por Arturo Fontaine en La Tercera en abril,
anima a pensar, que aunque no podemos cambiar la realidad,
podemos cambiar lo que hacemos con ella.

Tradición no es usar el sombrero viejo del abuelo,
sino comprarse uno nuevo como hacía él.
No es comer en una mesa antigua, sino comer en la mesa.

No podemos reconstruir los pueblos y ciudades tradicionales de adobe
sin caer en un decorado de teleserie,
pero podemos proyectar y construir pueblos y ciudades nuevas
con el mismo cuidado de antes.














Los antiguos hacían iglesias nuevas,
le dijo un parroquiano a David Gallagher
que escribe mucho sobre innovación,
pero paró la construcción de la Iglesia nueva de Chépica
porque quieren reconstruir la iglesia de adobe que se cayó.























Tal vez, no debiéramos asociar el patrimonio de Chile
con sus pueblos tradicionales de adobe
que finalmente se caen con los terremotos,
sino con el espíritu fervoroso de la gente,
que mantiene la tradición en sus trabajos.

Chile tiene que cuidar que entre tanta obra nueva
hecha con apuro, descuido, e indiferencia,
no se pierdan esos cuidados que son su verdadero Patrimonio.

Para sobrellevar bien el dolor y la destrucción,
hoy más que nunca necesitamos de utopías.
Soñar despiertos con algo que valga la pena,
hacer lo que nos de la gana,
y dejarnos llevar por el arte.

Con el tiempo el arte se convierte en realidad.
Pero es el arte el que la inventa.

En el otoño del Patriarca de García Márquez,
el dictador quiere canonizar a su madre.
Llama al Obispo, el que se niega haciéndole ver
que su madre no es ninguna santa,
pero el dictador decidido le contesta,
"No se preocupe Monseñor, con el tiempo ya lo será."

Si uno observa con interés,
descubre riqueza en todas partes.
El pasado que cuenta está presente todavía.

Pero cada cultura sólo ve del presente lo que cree.
Algunos chilenos celebran doscientos años de historia,
pero el arte Chinchorro que es nuestro tiene nueve mil años,
y está al alcance de todos las personas que lo aprecian.

Nuestras raíces no están en Europa como nos enseñaron,
ni en el aire como dicen otros.
No estamos en la periferia, ni lejos de otra parte.

Un periodista le preguntó a Agatha Christie,
el porqué se construía una casa tan lejos,
“¿de donde?”, le contestó ella.

Nuestra cultura ha sido fecundada por los encuentros.
Entre ellos con Europa,
que les dio a los indígenas aislados en la vastedad del continente
un mundo más amplio y diverso,
y un orden más apropiado para la vida moderna.
Así perdimos la relación con uno de nuestros orígenes.

No se trata de cambiar este olvido por otro.
No estamos separados entre chilenos y pueblos originarios.
Somos una mezcla fecunda de todos.

La celebración del Bicentenario ofende a algunos,
porque desconoce una parte fundamental de nuestra cultura.
















El terremoto de febrero pasado además de vidas,
destruyó la mayoría de los pueblos tradicionales de adobe.
Y el mar recuperó los terrenos más bajos de la costa.

Si los problemas son oportunidades encubiertas, como dice el dicho,
esta es la oportunidad de hacer pueblos nuevos que respondan a la vida actual,
y de fundar en esa parte de la costa vacía de construcciones,
un parque nacional del litoral de casi mil kilómetros de largo.

Estas obras harían de la adversidad una oportunidad de recuperar
el decaído ambiente natural y cultural de esos pueblos,
para bien de todos.

Y digo que es una oportunidad única,
porque los caminos a orillas del mar destruyen la costa.
Y porque esas casas e iglesias de adobe que tanto añoramos,
se caían solas por falta de uso y mantención.

La gente en su desgracia siente que lo importante es estar vivos.
Pero para vivir todos necesitamos una casa
que refleje el esplendor que tiene la vida humana.

Tal vez por eso, no podemos confundir ahora
lo que es urgente con lo que es importante.

Es urgente que todos tengan casas, escuelas, y hospitales.
Pero lo importante es hacer un plan para el territorio
que ayude a darle un destino fecundo a cada una de sus partes.

No podemos trabajar con nostalgia,
ni inventarnos un futuro de la nada.

No soñemos con ciudades perfectas.
Con puros buenos momentos.
Lo bueno y lo malo son partes del mismo cuento.

El mal se supera con bien.
La luz aparece en la oscuridad,
y con sed el sabor del agua fresca.

Hay que soñar una ciudad diversa.
Donde el conjunto sea bueno,
aunque pocas obras se destaquen.

Atenas no está llena de Partenones.
Con uno ya tiene bastante.

En un mundo donde todo tiene precio,
la gratuidad es más necesaria que nunca.
La gratuidad es el origen de la belleza,
que dignifica la vida de la gente.

El afecto se manifiesta en los cuidados
que cada uno presta a los demás,
¿y por qué no?, a sí mismo.

Pensaba esto en una carrera de caballos a la chilena,
mientras la bomba haciendo sonar su sirena
venía a buscar a los bomberos conscientes de esa importancia,
que les da su lugar en el mundo.

Lo mismo da que ese mundo sea grande o pequeño,
todos al fin y al cabo queremos ser queridos en algún lado,
quizá a imagen y semejanza de Dios
al que no se le ocurrió otro lugar mejor para hacerse querer,
que esta bola perdida que es la tierra.

En una celebración del pensamiento intuitivo
acumulado por la experiencia de muchas vidas,
todo resulta bien nadie sabe cómo.

Todo parece fruto del azar y de la suerte. Nada organizado.
Sin embargo la providencia cuida al viejo porfiado, “el pata de lana”,
que se pone en medio de la pista a la llegada de los jinetes,
que corren a pie pelado y con espuelas,
y frenan el caballo entre saltos de matas.

Uno guarda la caja, otro fija las reglas, nadie pelea, todos gritan,
los mas borrachos puras leseras;
todos serios celebrando un antiguo rito muy importante.

El cuidador del caballo desaparece,
y el potro queda solo bajo los árboles.
Para correr el jinete no tiene huasca ni espuelas,
las pide prestadas un poco antes.

El jinete parece contratado,
pero en realidad lo encontraron recién,
esperando afuera de su casa,
como quien espera que alguien lo salve.

Aunque Pessoa dice que no hay nada que encontrar en un viaje,
porque lo que no está dentro de uno no existe,
nuestro interior sólo refleja un punto de vista.
Los demás sólo se descubren saliendo de uno mismo,
por afecto o simple curiosidad hacia el mundo,
que es más ancho y diverso que la imaginación.

Les parecerá exagerado este cuento.
Pero a mirar se aprende, mirando.
Alguien tiene que enseñarnos
el verdadero nombre de las cosas,
que las separa unas de otras
y las saca del montón que es la ignorancia.

Los objetos, costumbres y ritos
de casi todos los pueblos que conozco,
muestran que todos buscan un más allá,
que trascienda el puro sobrevivir.

Tradición no es sólo cuidar los objetos
y los ritos de nuestros pueblos,
sino cuidar de que se hagan ahora
con el mismo el fervor de antes.

Es nuestra tradición negociar y adaptarnos
para sobrevivir a los cambios,
lo que antes llamábamos coraje o aplomo;
o no contentarse nunca con el mínimo,
y buscar siempre algo más
que lo indispensable para sobrevivir,
que revele la dignidad de la existencia.

La tradición nos enseña,
que el arte transforma el barro que recibe en oro que da.

La cultura del sur americano hace soñar por ejemplo
-y aunque uno no llegue nunca a hacerlo-
con tejedores que aciertan el color de la hilada,
con alfareros que celebran cada pieza que hacen;
con hortelanos que se distribuyen sin pelear el agua,
con las manos pacientes de artesanos,
con albañiles de paredes arrugadas
que reciben el polvo como un regalo,
o con constructores de penumbras donde la vista descansa,
entre sombras luminosas y vibrantes;
con poner bancos asoleados en el patio para el frío del invierno,
o construir plazas vacías separadas por muros temblorosos de barro,
del resto de las cosas, naturales e inertes.

Rafael Moneo, uno de los mejores maestros,
dijo una vez que en el arte ya está todo inventado.
Que no hay que buscar la permanente innovación,
sino volver atrás a los orígenes tanto como se pueda,
para hacer las cosas de nuevo un poco mejor.

Y Octavio Paz, "Poco a poco tire por la ventana
la mayoría de mis creencias y dogmas artísticos.
Me di cuenta de que la modernidad no es la novedad
y que para ser realmente moderno, tenía que regresar al comienzo”.

No somos creadores, sino descubridores de riquezas
ocultas u olvidadas en la cultura de cada lugar,
y la relación que establecemos con ellas es el paisaje.

El paisaje es invisible y no está en la naturaleza,
sino en la capacidad que cada uno tiene de apreciar
el misterio que existe y que no se ve,
o el silencio no interrumpido,
o el canto de pájaros al amanecer,
o la frescura de una sombra,
o el eco de los pasos, o la voz,
de las personas que uno quiere...

Para hacer que en medio de la confusión del desarrollo,
aparezca la belleza,
creo que debemos permitirnos ser verdaderos artistas.

La belleza no está en la forma,
sino en el aparente vacío,
que sugiere lo que no vemos ni podemos nombrar:
las cosas queridas u olvidadas,
los sueños posibles e imposibles,
las cosas imaginadas o temidas,
vacío al que miramos con esperanza,
cuando estamos distraídos o apenados.

Una obra de arquitectura que revela
la belleza irrepetible de un lugar,
lo hace valioso para todos,
y lo salva del abandono, la especulación o el mal uso.

La arquitectura no cuesta plata,
aporta belleza que humaniza las cosas,
y despierta en nosotros el más allá invisible
de los sueños y esperanzas.

Para vivir bien se necesitan unas pocas cosas
y mucha gracia para encontrar belleza en el mundo,
y trascender aunque sea modestamente,
la dura tarea de sobrevivir.

La belleza no es decorativa ni glamorosa,
sino una sintonía o complicidad
que muestra el lado bueno de las personas y las cosas.

La belleza es tan necesaria para vivir como el vino y el pan.
Nos enseña a vivir mejor la vida,
y conmueve el corazón del más salvaje.

Porque, como dice Jorge Teillier,
...“No importa que los días felices sean breves...
...pues siempre podremos reunir sus recuerdos,”...

El fervor es la fuerza motora esencial
que no solo necesitan los artistas o artesanos,
para transformar la materia bruta que reciben en belleza que dan,
sino también los ingenieros, obreros o comerciantes,
para hacer que la ciudad sea amistosa
y despierte el afecto de su gente
para que la vea como los neoyorquinos ven a Nueva York:
mucho mejor de lo que es.










Me atrevo a alterar una cita de Aldo Rossi
que me mandó Eduardo Castillo:

....”para alcanzar su grandeza,
una obra olvida la arquitectura,
para ser una experiencia atemporal,
que reúna en el presente,
los mejore sueños y recuerdos”.

He contado estas experiencias
y me pregunto si Uds. sienten lo mismo,
porque yo no estoy muy seguro de nada,
y por eso me juego entre luces y sombras,
pero con esperanza,
y mi mejor momento es el alba,
cuando la vida late esperando la luz,
y esta todo por verse,

Hay un solo tiempo, y es ahora.

Un abrazo,

Germán

Para Vivir, se Vive


















El bote salvavidas James Caird, en que Schakelton
navego a buscar ayuda.

Para Vivir, Se Vive.

Dice Antonio Escohotado,
que lo que nos interesa es vivir bien.
En realidad, lo que nos interesa simplemente
es vivir.

Tal vez la vida humana
solo se vive bien con los demás,
y si se inventa con ellos el mundo.

Quizá, solo se conoce,
aquello que nos ofrece resistencia,
o que nos falta  a veces
como el aire o el agua,
o el agua y la arena,
que se resisten a conservar
la memoria de un molde,
el hormigón que copia al molde
y cuando fragua se resiste a cambiarlo,
la vastedad del cielo o del desierto
que se resisten a ser medidos,
el tiempo que se resiste a ser
sino es inventado en un reloj,
o como un reflejo,
en el polvo de una muralla,
o en las grietas de una casa,
o en la borra de una tinaja.

El silencio que se resiste a ser atrapado.
Se puede oír la música porque las notas
dejan silencios que las separan
y no se tocan.
O el corazón que se resiste
a abandonar una pasión,
o a ser indiferente
ante un verso,
una sonrisa,
una fuga,
o una flor.
O el amor y la inteligencia,
que son la resistencia
de la vida a la indiferencia.

Tal vez solo pasando bastante calor
se conoce el frescor del agua
o de una buena sombra,
pasando hambre y frío,
se conoce el sabor del pan
y la protección de un buen abrigo,
sintiendo soledad,
uno se conoce a si mismo,
y descubre si hay algún amigo.

Cuando Amundsen y sus compañeros
llegan al Polo Sur los primeros,
el les dice, .."no tengo pensamientos
muy profundos que compartir con Uds.,
excepto que ahora siento
lo importante que es estar vivos".

Saludos

German

A Mi Capitán Luis Rosselot.

“Oh Capitán, mi Capitán", El duro viaje parece concluido, A los lejos se escuchan Ruidos de puerto.... , ...